Boletín n°. 4

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Ariccia, 30 de septiembre de 2019

«AL RITMO DE LA PALABRA»

Queridas hermanas:

Llegamos a ustedes con mucha alegría en el día que la Iglesia conmemora a san Jerónimo, santo tan querido por nuestro fundador. Permanecerán siempre en nuestro corazón sus incandescentes palabras: « La ignorancia de las Escrituras es ignorancia de Cristo». Padre Alberione, en Leggete le Sacre Scritture, lo recuerda así: «En todas las cartas que san Jerónimo escribía a las vírgenes romanas como Marcella, Paola, Algasia, Asella, les recomendaba leer la Biblia. “Lee a menudo las Sagradas Escrituras: aún más, no sacar nunca las Sagradas Escrituras de tus manos”».

Precisamente hoy, 30 de septiembre, papa Francisco, con la Carta apostólica Aperuit illis («Les abrió las mentes para comprender las Escrituras», Lc 24,45), instituye el Domingo de la Palabra, para que en toda la Iglesia se pueda redescubrir el sentido pascual y salvífico de la Palabra viva que siempre más nos impulsa a salir hacia inéditas fronteras… ¡Para toda la Familia Paulina, este es un día de fiesta!

Queridas hermanas, aquí en Ariccia los días continúan corriendo veloces y aquellos que van desde el 23 al 27 septiembre, verdaderamente han sido ricos e intensos, totalmente dedicados a la profundización y a la mejora del Instrumento de trabajo que ha requerido fuerte tiempo de oración, reflexión personal, grupos de estudio y debate en el aula capitular. Después de días de escucha paciente, intercambio, discernimiento, trabajo de redacción y elección y votación, hemos llegado a la redacción final del Documento capitular, que orientará el camino de toda la Congregación en los próximos seis años.

En los días 28 y 29 de septiembre, la asamblea capitular − con el acompañamiento de padre Gianfranco Ghirlanda, jesuita y gran experto de derecho canónico – se ha dedicado a la modificación y a la votación de las enmiendas a los artículos de las Constituciones y del Directorio.

Tutela de las Constituciones, tutela del carisma ha sido el título de su interesante relación. He aquí algunas incisivas expresiones: «Las Constituciones son expresión del carisma y la identidad propias de Instituto, instrumento, medio y criterio, para encontrar la forma concreta de actuar, según el Espíritu. La tarea de un Capítulo general no es simplemente aquel de seguir y hacer observar a la letra las Constituciones, sino de asumir los criterios de discernimiento, para actuarlos en la vida de la comunidad, ya sea que se trate de aquella local como la de más alto nivel». Además, padre Ghirlanda nos ha recordado que «la estabilidad de las Constituciones requiere precisamente por el hecho que, expresando el carisma y el espíritu del instituto, dan los criterios de discernimiento. Por esto no deben estar sujetas a continuos cambios».

Es hermoso pensar que las Constituciones de las Hijas de San Pablo se autodefinen «guía a la santidad y ayuda específica para vivir la alianza con Dios» (Const. 189).

En el ritmo intenso de estas jornadas no han faltado momentos de alegría y de fiesta, con danzas étnicas y músicas de cada continente… Un don particular y de intensa espiritualidad ha sido el concierto animado por el coro de la Diócesis de Roma, dirigido por Mons. Marco Frisina, famoso autor y compositor. Las palabras de sus cantos continúan ritmando nuestras liturgias capitulares.

Ahora nos espera un momento importante y delicado: el inicio del proceso de discernimiento para la elección de la superiora general y de las consejeras. A abrir este evento ha sido p. José Cristo Rey García Paredes, claretiano, con la relación Las etapas del discernimiento: Fiat voluntad tua.

Hemos escuchado palabras profundas, palabras fuertes y luminosas que han tocado nuestro corazón: «Su 11° Capítulo general está entrando en una etapa decisiva, en un auténtico nudo existencial que las vincula al Misterio pascual. Les esperan días de gran intensidad existencial. Será un tiempo de discernimiento y de decisiones a tomar. Elegirán, en el Espíritu, a algunas personas a las cuales se les confiará el liderazgo de su Instituto, en la esperanza que dediquen su vida y servicio a su gran comunidad paulina. Rezarán por ellas, porque donde hay vida también hay muerte. Rezarán para que no se instalen en el poder, en el dominio o en la manipulación, para que sean en cada momento “siervas” del Espíritu. Entren en esta etapa del Capítulo con las mejores disposiciones personales y comunitarias. ¡Todas ustedes, sin excepción, veteranas y nuevas, sean protagonistas de este advenimiento! ¡Ninguna de ustedes renuncie, a ser para las demás, presencia e inspiración del Espíritu!».

Queridas hermanas de todo el mundo y de cada comunidad, de verdad les pedimos de estrecharse a nosotras como en un único abrazo, para acoger en la ferviente oración a «las elegidas por el Espíritu…».

¡Hasta pronto!

 

Equipo para la información-boletín
Hna. Julieta Stoffel y Hna. Francesca Pratillo